ESI, Ley Micaela y abordaje integral de la salud: de la agenda coyuntural a la política institucional
- Gauto, María Andrea (UNaM)
- Borrero Arizaga, Carmen Lucía (UNaM)
El recorrido de las instituciones educativas de cuestiones vinculadas a la educación sexual para la prevención de enfermedades y para la resolución de problemáticas propias de la vida cotidiana en un contexto determinado, nos atraviesa en todos los debates científicos y políticos y determinan las políticas educativas. Se destaca que la promulgación de la Ley 26150 (ESI) permite la planificación e implementación de contenidos específicos a la educación sexual en diversos niveles educativos. En esa dirección la EAE, escuela secundaria perteneciente a la UNaM ha contado con la educación sexual desde antes de la ESI, con un enfoque desde las Ciencias Naturales y Biología. Sin embargo, en el año 2014 la ESI ingresa formalmente a la institución (en los Proyectos Educativos Institucional) y se visibiliza las actividades de docentes intentando generar un proyecto político institucional que, si bien no se ha consolidado, permanece en el tiempo.
En el año 2019 los espacios de género de la UNaM confluyen en espacios comunes promovidos por la implementación de la Ley Micaela, el camino recorrido en la ESI de la EAE encuentra sus primeros puntos comunes con facultades de la UNaM surge el desafío de búsqueda de lenguajes comunes superando las peculiaridades de espacios académicos consolidados desde sus propias disciplinas.
La implementación del “Protocolo de prevención y atención a las víctimas de violencia de género en el ámbito de la UNaM” configura un trabajo interno con representantes de facultades y escuelas de la Universidad. Desde entonces varias líneas de trabajo surgen, tanto desde investigaciones, como de intervenciones –promovidas por líneas de financiamiento específicas- y de extensión.
A estas líneas de trabajo se incluyen desde el año 2023 una mirada desde la salud mental comunitaria. Es entonces que la ESI y Ley Micaela son atravesadas por la misma como instancia necesaria para (re)pensarse como personas, sujetxs de derechos, pero también con vulnerabilidades necesarias a considerar para contar con una convivencia más sana en el ámbito institucional.
Se visualiza un entretejido profundo con abordajes complementarios, pero en la institución aún queda pendiente la puesta en marcha de una agenda democrática, que respete los territorios de las zonas geográficas diversas, contando con recursos profesionales y administrativos que contemplen no solamente la erradicación de las violencias sino la promoción de una salud integral, tanto de estudiantes como de trabajadores y trabajadoras de la UNaM.